Bruselas pide bajar los impuestos de la luz al mínimo: ¿qué supondría para tu factura mensual?
La Comisión Europea propone reducir al mínimo los impuestos de la luz para facilitar el salto del gas a la electricidad. El plan busca limpiar el recibo de costes ajenos a la energía y garantizar, durante al menos cinco años, que la electricidad sea significativamente más barata que el gas. El objetivo es claro: que el paso a energías limpias no sea solo una cuestión de ecología, sino también una decisión inteligente para el bolsillo. A continuación, analizamos cómo afectaría esta medida directamente a tu factura y cuánto podrías ahorrar cada mes.
La gran barrera: ¿por qué Bruselas quiere que la luz gane al gas?
La justificación económica que da Bruselas es tan sencilla como contundente: la electricidad debe ser significativamente más barata que el gas para facilitar la descarbonización. Actualmente, nos encontramos con una paradoja: queremos hogares más sostenibles, pero si calentar una casa con gas sigue siendo más económico que hacerlo con una bomba de calor porque el precio de la luz se eleva debido a la alta carga de impuestos, el ciudadano no cambiará su caldera.
Esta barrera se agrava debido a la naturaleza de los impuestos variables, como el IVA o el Impuesto Eléctrico. Al aplicarse como un porcentaje sobre el consumo, cuanto más se utiliza la electricidad para sustituir al gas, mayor es la carga impositiva en términos absolutos. Bruselas busca romper esta dinámica para incentivar el paso de los combustibles fósiles a la electricidad, lo que en el día a día se traduce en sustituir el gas natural y el gasóleo (petróleo) por sistemas eléctricos eficientes.
Para la Comisión, no se trata solo de ecología, sino de autonomía estratégica frente a potencias como China o EE. UU., donde los costes energéticos no lastran tanto la economía ni la competitividad de sus industrias y hogares.
Importante: es un borrador, no una norma cerrada
Es fundamental tener en cuenta que esto no es una medida aprobada todavía. Estamos ante un borrador con recomendaciones y líneas técnicas que forman parte del Plan de Acción para una Energía Asequible. Si estas líneas avanzan, se traducirían en futuras propuestas legislativas y en cambios en las normativas nacionales de cada país miembro.
Aun así, el documento marca una dirección muy clara: aliviar la factura eléctrica para acelerar la electrificación. Bruselas quiere que el ahorro sea real en el coche eléctrico, las bombas de calor y la industria pesada, enviando un mensaje de tranquilidad a los inversores: la luz será la opción más rentable en el medio y largo plazo.
¿Qué implicaría en España si se aplicara tal cual?
En España, el impacto sería especialmente visible porque ahora mismo la factura incorpora una carga fiscal y algunos conceptos que la Comisión quiere reducir o reordenar. Si se aplicara, los cambios más claros serían:
- Menos impuestos en el recibo: España podría eliminar por completo el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) para hogares (hoy al 5,11%), situándolo en 0 euros por MWh.
- Una factura “más limpia”: Bruselas pide que el recibo deje de ser un “cajón de sastre”, es decir, que no se financien dentro de la luz conceptos que no son energía.
- Reordenación de cargos: parte de los costes del sistema podrían moverse a presupuestos generales o a figuras ligadas a combustibles fósiles, para no penalizar el kWh justo cuando el objetivo es que nos pasemos a sistemas más limpios, siguiendo lo marcado por la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD).
- Más transparencia: se vigilaría que las rebajas fiscales lleguen al precio final y se reflejen claramente en la factura, sin compensaciones por otras vías.
- Adiós a la doble imposición en baterías: Bruselas propone que la energía almacenada solo pague impuestos una vez (al consumirse) y no dos veces (al entrar y salir de la batería). Esto facilitará que haya más baterías en el sistema, ayudando a bajar el precio general de la luz.
📊 Para entender el punto de partida, estos son algunos importes y porcentajes que aparecen hoy en la factura eléctrica en España:
- IVA: 21%
- Impuesto eléctrico (IEE): 5,11%
- Financiación del bono social: 0,5736 € al mes (importe diario: 0,019121 €)
- Alquiler de contador: 0,02667 €/día (unos 0,80 € en un mes de 30 días)
Un ejemplo realista: ¿cuánto puede suponer en tu factura?
Para verlo claro, analizamos el impacto real tomando como ejemplo una factura media. Partimos de una base de 50 € antes de impuestos (que incluye energía, potencia, peajes y cargos) por ser una cifra representativa del consumo de un hogar en España. A este subtotal le sumamos el coste del bono social y el alquiler del contador para, finalmente, comparar la carga fiscal actual frente al escenario de mínimos que propone Bruselas (IEE al 0% e IVA al 5%).
| Concepto | Factura actual (IVA 21% e IEE 5,11%) | Escenario mínimos (IVA 5% e IEE 0%) |
|---|---|---|
| Energía + potencia + peajes/cargos | 50,00 € | 50,00 € |
| Bono social + contador (aprox.) | 1,37 € | 1,37 € |
| Impuesto eléctrico (IEE) | 2,63 € (5,11%) | 0,00 € |
| IVA | 10,71 € (21%) | 2,57 € (5%) |
| TOTAL FACTURA | 65,34 € | 53,94 € |
Cálculo orientativo. La cifra real varía según tu tarifa, potencia, consumo y comercializadora.
Diferencia aproximada: 11,4 € al mes en este ejemplo (en torno a 135 € al año). Cuanto mayor sea tu factura antes de impuestos, más se nota la rebaja.
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El matiz importante: el bono social y otros conceptos, ¿desaparecen del recibo?
No necesariamente. La postura de Bruselas es clara: el recibo de la luz no puede seguir siendo un instrumento de recaudación para financiar políticas que nada tienen que ver con el suministro eléctrico. El borrador exige eliminar componentes no energéticos, como el coste de pensiones de sectores específicos o cánones de radiodifusión pública.
En el caso de España, esto pone el foco en conceptos que actualmente encarecen el kWh:
- Las primas a las renovables y cogeneración (RECORE): la Comisión pide que salgan definitivamente del recibo y se financien mediante los Presupuestos Generales o gravámenes sobre el uso de combustibles fósiles.
- Cargos sociales: aunque el bono social es una ayuda fundamental, actualmente se financia a través de un recargo en el recibo de todos los consumidores (que acaba de subir a 0,019121 € al día). La propuesta de Bruselas abre la puerta a que este tipo de costes sociales se trasladen fuera de la factura eléctrica para evitar que encarezcan el precio de la luz frente al gas.
La lógica de la Comisión es que el consumidor solo pague por la energía y la red que utiliza. Al eliminar estas barreras, el precio final caería drásticamente, haciendo que la transición a sistemas eléctricos sea una realidad económica para todos.
¿Afectaría igual a hogares y empresas?
No, porque la motivación es diferente. Mientras que en los hogares se busca el ahorro doméstico, para las empresas el argumento central de Bruselas es la competitividad industrial. La UE detecta que las empresas europeas pagan mucho más por la energía que sus competidoras en EE. UU. o China, lo que frena su crecimiento. Por ello, el borrador pide que los Estados apliquen el suelo legal de 0,5 euros por MWh a los consumidores industriales.
En España, una luz más barata y estable durante cinco años permitiría a las empresas:
- Acelerar la transición energética: facilitaría que las empresas sustituyan sus calderas de gas o motores antiguos por sistemas eléctricos (como la aerotermia industrial), sabiendo que la inversión se recuperará más rápido gracias a una luz más barata.
- Seguridad para la inversión: al haber un mensaje claro de que la electricidad será significativamente más barata que el gas, las empresas tendrían la certidumbre necesaria para invertir en modernizar sus plantas o instalar placas solares.
- Revisar costes fijos: eliminar cargos y bajar impuestos permitiría que el coste de fabricar en España sea competitivo frente a potencias extranjeras, eliminando barreras que hoy penalizan la transición ecológica
¿Qué puede hacer el consumidor en España para notar el ahorro de verdad?
Aunque el plan de Bruselas marca una hoja de ruta esperanzadora a largo plazo, el consumidor en España necesita soluciones hoy. Para notar un ahorro de verdad en el contexto actual, la clave no es solo esperar a que bajen los impuestos, sino optimizar el consumo.
Mientras estas medidas se tramitan, la mejor forma de reducir el impacto de los impuestos variables (como el IVA al 21%) es revisar si tu tarifa actual es la más competitiva del mercado y si tu potencia contratada se ajusta a lo que realmente necesitas. Además, si estás pensando en dar el paso hacia la aerotermia o el autoconsumo fotovoltaico, el ahorro que obtendrás por eficiencia será inmediato, y te dejará en una posición mucho más ventajosa para cuando, finalmente, se aplique esa rebaja fiscal que promete Europa.
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