AEMET sigue alertando por lluvias: así debes secar la ropa de la lavadora en casa para no crear humedad ni gastar de más
España sigue bajo la borrasca Leonardo y, según la AEMET, el tiempo va a continuar revuelto: frentes atlánticos, rachas de viento, temporal marítimo y episodios de lluvia persistente en muchas zonas. Dicho de otra forma: si estos días miras al cielo y solo ves gris, no es imaginación. Y con este panorama, aparece el clásico dilema doméstico: ¿pongo la lavadora o me espero?
La tentación es dejarlo para "cuando salga el sol", pero si la situación se alarga (y todo apunta a que habrá más días inestables), acumular ropa no siempre es la mejor idea. La clave no está en si llueve fuera, sino en cómo secas dentro. Porque tender en casa puede salir perfectamente bien… o puede convertirse en un pequeño agujero en la factura.
La lluvia no es el problema: la humedad sí
Cuando cuelgas ropa mojada en una habitación, el agua no desaparece: se va al aire. Esa humedad puede subir con facilidad y entonces pasa lo de siempre: la casa tarda más en calentarse, notas el ambiente pesado y la calefacción (o la bomba de calor) trabaja más rato para llegar a la misma temperatura.
Y ojo, porque no es solo cuestión de gasto. Si se mantiene varios días, esa humedad extra favorece condensaciones y, en el peor de los casos, moho en esquinas frías, marcos de ventana o detrás de muebles.
Cómo secar la ropa en casa sin disparar el consumo
Aquí van tres consejos muy sencillos y de esos que realmente marcan diferencia cuando fuera no hay tregua:
- Centrifuga al máximo (si la prenda lo permite). Parece obvio, pero es el punto número uno: cuanto menos agua salga de la lavadora, menos humedad estás metiendo en el salón o en el pasillo. Si tu lavadora tiene opción de centrifugado extra, úsala con toallas, vaqueros y algodones resistentes.
- No pegues el tendedero al radiador. Es un error muy común: si lo tapas, cortas el flujo de aire caliente y obligas al sistema a trabajar más para calentar la habitación. Deja, como mínimo, un palmo de distancia y evita cubrir el radiador con sábanas o sudaderas.
- Ventilación cruzada, aunque haga frío. Abre dos ventanas en puntos opuestos durante unos minutos cada hora (o varias veces al día si te resulta más cómodo). Entra aire más seco, sale aire húmedo y la ropa termina secando antes. Además, reduces el riesgo de condensación en paredes.
Detalles extra que, de verdad, se notan
Si ya haces lo básico (centrifugar bien, no tapar el radiador y ventilar), con esto terminas de rematarlo. Son detalles tontos, pero en días de lluvia marcan la diferencia entre “se seca en unas horas” y “sigue húmeda mañana”.
- Usa perchas para lo que puedas. Camisas, vestidos, blusas… en percha quedan con aire por todos lados, no se apelmazan y se secan antes. Y sí: muchas veces te las pones tal cual, sin pasar por la plancha (o con un retoque mínimo).
- No lo cuelgues a mogollón. Cuando llenamos el tendedero hasta arriba, la ropa queda pegada y el agua se queda atrapada entre capas. Mejor menos prendas y un poco más separadas. Si no te cabe todo, compensa hacer dos tandas antes que una montaña que no termina nunca.
Y si aun así tienes la sensación de que haces todo bien -pones lavadoras con cabeza, vigilas la calefacción, ventilas bien la casa, apagas los aparatos que no estás utilizando-, pero la factura sigue llegando demasiado alta, quizá el problema no sea tu rutina, sino tu tarifa. Porque a veces no es cuestión de “ahorrar más”, sino de pagar menos por lo mismo: comparar ofertas y ver si hay una opción que encaje mejor con tu consumo puede marcar una diferencia real mes a mes.
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