Dos hábitos españoles al poner la calefacción que suman dinero a tu factura, según un informe
Cuando pensamos en el consumo de calefacción en invierno, casi siempre tendemos a mirar el número del termostato. Sin embargo, los datos muestran que la clave no está solo en los grados, sino en cómo usamos la calefacción en el día a día: cuántas horas la dejamos encendida, durante cuántos meses al año y si contamos (o no) con un sistema que la controle. Esto puede marcar mucho más el consumo final que subir o bajar un grado puntual. En este artículo, te mostramos una radiografía real de cómo se calientan los hogares en España.
No es solo a cuántos grados calientas, sino durante cuánto tiempo
El último informe del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) sobre hábitos energéticos en viviendas españolas confirma una realidad bastante clara: la calefacción no se usa de forma puntual, sino durante varias horas al día y a lo largo de buena parte del invierno.
Según el estudio, más del 63% de las viviendas mantiene la calefacción encendida entre 3 y 6 horas al día. Además, casi un 30% la utiliza durante cinco meses al año, lo que demuestra que el consumo no depende solo de la temperatura elegida, sino del tiempo acumulado de uso.
Además, casi un 13% de los hogares no sabe cuántas horas al día tiene encendida la calefacción. Esto refleja una falta de control sobre el consumo que, en muchos casos, acaba traduciéndose en facturas más altas de lo esperado.
| Horas de funcionamiento al día | Porcentaje de viviendas |
|---|---|
| Menos de 3 horas al día | 20,81% |
| Entre 3 y 6 horas al día | 63,13% |
| Entre 7 y 10 horas al día | 3,20% |
| No lo sabe / No contesta | 12,86% |
El gran factor diferencial: tener (o no) control sobre la calefacción
Otro dato clave del informe del IDAE es el nivel de control que tienen los hogares sobre su calefacción. Aunque la mayoría dispone de termostato, un 10,88% de las viviendas no tiene ninguno y otro porcentaje utiliza reguladores muy básicos o ni siquiera sabe si dispone de control.
En la práctica, esto significa que casi uno de cada tres hogares no puede gestionar bien cuándo y cómo se enciende la calefacción. Y cuando no hay control, el sistema suele funcionar más horas de las necesarias.
¿Sabías que...?
Ajustar la temperatura solo 1 °C puede suponer alrededor de un 7% menos de consumo en climatización. Por eso, usar termostatos o programadores horarios no es solo una cuestión de comodidad, sino de controlar mejor cuánta energía consumes cada día.
Fuente: IDAE
La antigüedad de la calefacción: otro factor que pesa más de lo que parece
No todos los hogares parten del mismo punto. Además de cómo y cuánto se usa la calefacción, el informe del IDAE revela otro dato clave: la antigüedad de los equipos. Y aquí las diferencias también se pueden notar en consumo y eficiencia.
- Por un lado, algo más de un 34% de los equipos de calefacción tiene menos de tres años.
- Por otro lado, casi un 28% supera los diez años de antigüedad.
En estos casos, aunque los hábitos sean similares, el gasto puede ser muy distinto. Los equipos más antiguos suelen tardar más en alcanzar la temperatura deseada, pierden eficiencia con el tiempo y responden peor a los ajustes del termostato. Esto hace que la calefacción funcione más horas para conseguir el mismo confort.
Pero la antigüedad del equipo no es el único factor que influye en la factura final. La tarifa que tengas contratada también marca la diferencia: dos hogares con el mismo equipo y los mismos hábitos pueden pagar precios muy distintos por cada kWh consumido. Por eso, cada caso es un mundo y lo más eficaz es hacer un estudio personalizado que tenga en cuenta tu consumo real, tus horarios y el precio que pagas por la energía.
Vivienda habitual vs segunda residencia: el sistema cambia (y el uso también)
Otro matiz importante del informe es que no se calienta igual una vivienda habitual que una segunda residencia. En la casa donde vives a diario suelen concentrarse sistemas pensados para uso frecuente (y durante varios meses), mientras que en segundas residencias es más común tirar de soluciones más “rápidas” o puntuales: se usan menos días al año y, muchas veces, se prioriza lo sencillo antes que lo eficiente.
| Tipo de vivienda | Sistemas más frecuentes | Uso habitual |
|---|---|---|
| Vivienda habitual | Bomba de calor, caldera individual | Uso diario durante varios meses |
| Segunda residencia | Caldera individual, sistemas eléctricos básicos | Uso puntual y estacional |
Cuando la calefacción funciona más de la cuenta (sin que lo percibas)
En muchos hogares, la calefacción acaba funcionando más tiempo del necesario sin que nadie lo note. No suele ser por pasar frío, sino por intentar compensar otros problemas habituales: pérdidas de calor por paredes y ventanas, mala ventilación o grandes diferencias de temperatura entre estancias.
El resultado es una calefacción que se enciende durante horas para compensar lo que no está funcionando bien en la vivienda. Y eso tiene efectos secundarios muy comunes, como aire excesivamente seco, condensación en ventanas, sensación de frío en cuanto se apaga el sistema o habitaciones que nunca terminan de calentarse del todo.
Nuestros expertos en energía explican que aquí influyen dos factores clave: el tipo de vivienda y el sistema de calefacción. No es lo mismo una casa moderna, bien aislada, que una vivienda antigua con radiadores tradicionales.
En términos generales, recomiendan mantener temperaturas moderadas: alrededor de 17–18 °C cuando no hay nadie en casa y unos 21 °C cuando la vivienda está ocupada. En ausencias largas, lo más eficiente suele ser apagar la calefacción por completo.
Ahora bien, esto no funciona igual en todos los hogares. En viviendas construidas antes de 2007 (cuando los estándares de aislamiento eran mucho más bajos), dejar que la casa se enfríe por completo puede provocar que, al volver a encender la calefacción, el sistema tenga que trabajar durante horas para calentar no solo el aire, sino también paredes, suelos y techos. En esos casos, mantener una temperatura mínima y estable puede ser más eficiente que apagar y encender constantemente.
💡 Más allá de subir o bajar la calefacción: Es mejor apagar y encender la calefacción o mantenerla a temperatura constante: un experto aclara cómo se ahorra más
Un consejo final para no gastar más de la cuenta en calefacción
El gasto en calefacción no viene solo de un día especialmente frío, sino de cómo se acumula el uso a lo largo del invierno. Muchas horas encendida cada día, varios meses seguidos y poca capacidad de control hacen que la calefacción sume consumo casi sin que lo notes.
Por eso, antes de subir o bajar grados o cambiar rutinas, conviene revisar si la tarifa y la potencia contratadas encajan con tu forma real de calentar la casa. Un pequeño desajuste en estos puntos puede traducirse en pagar de más durante todo el invierno sin percibirlo.
¿Crees que estás pagando de más en tu factura?
Te ayudamos a comprobar, gratis, si en tu última factura o revisión de contrato te han incluido alguna cláusula o concepto extra.
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