La AEMET avisa de un nuevo frente con frío y nevadas: ¿cómo prepararte en casa sin gastar de más?
Tras la borrasca Nils, la tregua va a durar poco. Un frente atlántico muy activo entra este viernes y dejará unas 36 horas de tiempo revuelto en buena parte de la Península y Baleares: lluvias, nevadas y rachas de viento muy fuertes. Además, llega con el terreno ya al límite: suelos saturados, ríos crecidos y embalses altos. Y aunque el temporal se note sobre todo en la calle, también suele cambiar lo que pasa dentro de casa: más sensación de frío y humedad, menos ventilación y un uso distinto de la energía.
36 horas de lluvias, viento y nieve: qué esperar
El frente atravesará la Península de oeste a este durante el viernes, dejando precipitaciones casi generalizadas en Galicia, la vertiente cantábrica, zonas de Castilla y León, Extremadura, Sistema Central, Pirineos y sierras andaluzas.
La cota de nieve irá bajando progresivamente y podrá situarse en cotas relativamente bajas el sábado, con espesores destacados en el Pirineo y la Cordillera Cantábrica. A esto se sumarán rachas de viento muy intensas, que en áreas expuestas del este y Baleares podrían superar ampliamente los 100 km/h.
El efecto menos visible del temporal: la humedad en casa
Cuando encadenamos varios días de lluvia intensa, el problema no es solo el frío exterior. Muchas viviendas empiezan a notar condensación en ventanas, paredes frías y manchas de humedad. El aire se carga de humedad, ventilamos menos por el mal tiempo y aumentan los contrastes de temperatura entre estancias.
Es habitual que aparezcan los primeros signos de moho en esquinas, techos o detrás de muebles pegados a paredes exteriores. No siempre es un problema estructural: muchas veces tiene que ver con ventilación insuficiente y cambios bruscos de temperatura.
Más frío y más viento: cómo puede influir en tu consumo
Este tipo de frentes no solo traen lluvia. El sábado, con la llegada de la borrasca Oriana y la entrada de aire más frío, se espera un bajón térmico generalizado. Y cuando el termómetro baja y el viento aumenta, la sensación térmica en casa también cambia:
- Se enciende antes la calefacción, aunque no estemos en el mes más frío.
- Se usan más aparatos eléctricos para secar ropa o reducir la humedad.
- Aumentan las horas de iluminación por cielos cubiertos y días más grises.
Todo esto puede traducirse en un pequeño repunte del consumo si no se gestionan bien los hábitos durante estos días.
¿Cómo combatir la humedad sin disparar la factura?
No se trata de pasar frío ni de renunciar al confort, sino de ajustar algunos detalles cuando llega un episodio así. Estos son nuestros consejos, siguiendo las recomendaciones del IDAE:
- Mantén una temperatura estable (en torno a 19–21 ºC cuando estés en casa). Evita apagar y encender constantemente con grandes subidas de grados.
- Ventila de forma breve pero eficaz: abre las ventanas 5–10 minutos para renovar el aire sin enfriar paredes y suelos. Aunque parezca contradictorio, en muchos días de lluvia el aire exterior, al entrar y calentarse en casa, reduce la humedad y ayuda a evitar condensación y moho.
- Separa muebles de paredes exteriores unos centímetros para permitir la circulación del aire y evitar condensaciones.
- Utiliza el modo deshumidificación (modo “dry”) si tu bomba de calor lo permite, especialmente en estancias más húmedas.
- No seques ropa dentro de habitaciones cerradas sin ventilación, ya que aumenta mucho la humedad ambiental.
💡 Recuerda: una variación de 1 °C puede suponer hasta un 7% de diferencia en climatización. Ajustar con moderación es más eficiente que subir varios grados “para que caliente antes”.
Tres gestos rápidos para pasar el temporal con más confort
- Cierra persianas y cortinas por la noche para reducir pérdidas de calor.
- Revisa burletes y rendijas en ventanas y puertas si notas corrientes de aire.
- Evita el consumo fantasma desconectando regletas cuando no uses los aparatos.
Este frente pasará en cuestión de horas, pero el frío y la humedad pueden quedarse algunos días más. Anticiparse con pequeños ajustes ayuda a mantener el confort en casa sin que el próximo recibo se resienta.
Si el frío te obliga a usar más calefacción, revisa cómo la estás pagando
En episodios como este es cuando más se nota la diferencia entre una tarifa ajustada y otra desactualizada. Si cada vez que llega un frente frío tu consumo se dispara, conviene comprobar si el precio por kWh y la potencia contratada encajan con tus hábitos reales.
¿Tu tarifa está actualizada?
Comparamos tu tarifa con las mejores ofertas del mercado. Solicita tu estudio de factura gratuito.
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