Ni reformas ni gastos innecesarios: los 3 hábitos diarios que mantienen tus paredes sin humedad en invierno

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Condensación ventanas

En invierno solemos pensar que cuanto más calor haga en casa, mejor, pero en muchas viviendas ocurre justo lo contrario: se sube la calefacción, se ventila mal… y empiezan a aparecer manchas de humedad, condensación en las ventanas y moho en las paredes. No siempre es un problema de la vivienda, a menudo es un error muy común en la forma de calentar y ventilar la casa. Lo que pocos saben es que este problema no solo afecta al confort del hogar, sino que también hace que la calefacción tenga que trabajar más horas y consuma más energía de la necesaria.

El error más habitual: calentar mucho y ventilar poco

Mantener la casa cerrada para que no se escape el calor parece algo lógico, pero es una de las principales causas de humedad en invierno. Al cocinar, ducharnos, respirar o secar ropa dentro de casa, generamos vapor de agua que se queda atrapado si no ventilamos.

Cuando ese aire húmedo choca con paredes o ventanas frías, aparece la condensación. Y si se repite día tras día, el moho acaba apareciendo.

3 trucos para usar la calefacción en casa sin provocar condensación

Uno de los errores más comunes es pensar que la solución pasa por subir más la temperatura. En realidad, lo importante es evitar cambios bruscos y repartir mejor el calor:

  1. Evita picos de temperatura: encender la calefacción muy fuerte y luego apagarla del todo favorece la condensación. Es mejor mantenerla a una temperatura moderada y constante mientras estás en casa (17-19 grados)
  2. No calientes solo una habitación dejando el resto de la vivienda fría: el contraste térmico multiplica la humedad.
  3. Evita secar ropa en interiores sin ventilación: una colada puede disparar la humedad de una estancia en pocas horas. Si no tienes más remedio que secar dentro de casa, usa un ventilador para mejorar la circulación del aire y ventila esa habitación con más frecuencia. El ventilador acelera la evaporación y evita que la humedad se concentre en un solo punto.

Un dato que explica por qué el hábito de tender la ropa en el interior es tan problemático:

Según un estudio del Instituto de Investigación de Arquitectura Ambiental Mackintosh (Universidad de Glasgow), secar la ropa en el interior sin ventilación eleva notablemente los niveles de humedad y favorece la aparición de moho y hongos.

Los investigadores detectaron que el 87% de las viviendas analizadas secaba la ropa dentro de casa durante los meses fríos y, en una de cada cuatro, aparecían esporas asociadas a problemas respiratorios.

Ventilar bien en invierno: poco tiempo, pero bien hecho

Ventilar no significa tener la ventana entreabierta todo el día. De hecho, eso enfría paredes y empeora el problema. La clave está en renovar el aire de forma rápida y eficaz:

  • Abre las ventanas durante 5–10 minutos, incluso en días fríos o lluviosos. Es preferible evitar las primeras horas del día y ventilar alrededor del mediodía o primeras horas de la tarde.
  • Hazlo una o dos veces al día, especialmente después de cocinar o ducharte, que es cuando más humedad se genera.
  • Si puedes, aprovecha la ventilación cruzada para renovar el aire más rápido. Es decir, abre ventanas o puertas en lados opuestos de la vivienda para que el aire circule y la humedad salga en pocos minutos.

En muchos hogares, esta simple rutina reduce la humedad entre un 10 % y un 20 % en cuestión de minutos.

El frío entra por donde menos lo esperas (y eso empeora la humedad)

Muchas casas tienen buenas ventanas, pero siguen siendo frías. El motivo suele estar en rendijas, juntas mal selladas o el cajón de la persiana, por donde se cuela aire frío constantemente.

Cuando esas zonas se enfrían, el vapor del interior se condensa con más facilidad, aumentando el riesgo de moho. Para evitarlo, sigue estos consejos:

  • Coloca burletes autoadhesivos en marcos y puertas.
  • Aísla el cajón de la persiana con espuma o paneles térmicos.
  • Revisa juntas y sellados antiguos.

Aparatos que ayudan (y otros que empeoran el problema)

En invierno generamos mucha más humedad de la que creemos: al cocinar, ducharnos, lavar platos o incluso al respirar. Si ese vapor no se elimina bien, acaba condensándose en paredes y ventanas frías.

  • Cocina siempre con tapa y utiliza la campana extractora durante la cocción y unos minutos después.
  • Activa los extractores del baño y mantenlos limpios para que evacúen bien el vapor.
  • En zonas húmedas, un deshumidificador o una bomba de calor en modo suave ayuda a secar el ambiente sin subir la calefacción.

Una curiosidad que explica parte de la humedad en casa: aunque no lo parezca, las personas también generamos humedad. Solo al respirar, podemos emitir entre 40 y 60 gramos de vapor de agua por hora. En viviendas poco ventiladas, ese vapor se acumula rápidamente.

Un consejo extra para controlar la humedad sin disparar el consumo en calefacción

Mantener una temperatura estable es una de las mejores formas de evitar condensación y moho en invierno. No hace falta tener la calefacción encendida todo el día, pero sí evitar los extremos: subirla mucho unas horas y apagarla del todo después hace que paredes y ventanas se enfríen y se recalienten, favoreciendo la humedad.

Si el gasto te preocupa, revisar la factura y comprobar si tu tarifa y potencia encajan con tu consumo real puede darte margen para calentar con más cabeza, ventilar cuando toca y evitar sustos innecesarios.

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