¿Qué gasta más al cocinar, el horno o la freidora de aire? La diferencia real en tu factura de luz
Con el final de las vacaciones y la vuelta a la rutina, la mayoría de las casas regresan a la comida habitual del día a día: preparar cenas rápidas entre semana, recalentar platos o elaborar comidas con electrodomésticos prácticos. Y en ese momento surge una duda cada vez más común: ¿qué electrodoméstico gasta menos al cocinar, el horno o la freidora de aire?
Antes de comparar: cómo hemos hecho los cálculos
Para que los números se entiendan y se puedan aplicar en casa, hemos usado una pauta de consumo habitual:
- Tiempo de uso mensual: aproximadamente, 6 horas a la semana, es decir, 26 horas al mes.
- Precio de la luz: PVPC (enero, precio medio en lo que va de mes) 0,1601 €/kWh y una tarifa del mercado libre de 0,10590 €/kWh.
Con estos datos, la fórmula que seguimos para hacer el cálculo es: Consumo (kWh) = Potencia (kW) × horas. Y luego: Coste (€) = kWh × precio.
Freidora de aire vs horno: consumo mensual y coste en euros
En términos de potencia, la freidora de aire suele moverse en rangos más bajos que el horno, y además calienta un espacio más pequeño (por eso suele ser más eficiente para cocinar porciones pequeñas). Para comparar, tomamos estos rangos:
| Electrodoméstico | Potencia media (W) | Consumo 1 hora (kWh) | Consumo mensual (26 h) | Gasto mensual PVPC (0,1601 €/kWh) | Gasto mensual mercado libre (0,10590 €/kWh) |
|---|---|---|---|---|---|
| Freidora de aire | 1.400 – 1.700 | 1,4 – 1,7 | 36,4 – 44,2 kWh | 5,83 € – 7,08 € | 3,85 € – 4,68 € |
| Horno eléctrico | 1.000 – 2.500 | 1,0 – 2,5 | 26,0 – 65,0 kWh | 4,16 € – 10,41 € | 2,75 € – 6,88 € |
¿Qué nos dicen estos números en la práctica? Usando ambos electrodomésticos durante el mismo tiempo, la freidora de aire suele gastar menos. El horno puede acercarse a este consumo si se utiliza poco rato o a temperaturas bajas, pero en cuanto necesita precalentar y estar encendido durante más tiempo, el consumo se dispara con mucha más facilidad.
¿Cuándo conviene usar la freidora de aire y cuándo el horno?
Más que preguntarse qué electrodoméstico consume menos, la clave está en saber cuándo usar cada uno. Elegir bien en función del tipo de comida y la cantidad puede marcar la diferencia en la factura.
En el día a día, la freidora de aire es la opción más eficiente para:
- Preparar raciones pequeñas o medianas.
- Cocciones rápidas entre semana, sin tiempos largos de precalentamiento.
- Comidas habituales como verduras, patatas, pescado o carnes finas.
El horno, en cambio, tiene más sentido cuando:
- Cocinas grandes cantidades o para varias personas a la vez.
- Aprovechas el mismo encendido para varias preparaciones seguidas (por ejemplo: primero verduras, después pescado y, al final, un bizcocho).
- Necesitas más espacio o una cocción más homogénea en platos grandes.
Usado con cabeza, el horno puede ser eficiente. Pero para la cocina cotidiana, rápida y de porciones normales, la freidora de aire suele ser la aliada más económica.
Consejos para ahorrar cocinando con la freidora de aire
La freidora de aire es uno de los electrodomésticos más eficientes de la cocina, pero su ventaja se nota de verdad si tienes en cuenta estas recomendaciones:
- No la precalientes más de lo necesario: en la mayoría de recetas basta con meter los alimentos directamente o esperar solo 2–3 minutos.
- Cocina porciones ajustadas: funciona mejor (y gasta menos) cuando preparas cantidades acordes a su tamaño, sin llenarla en exceso.
- Aprovecha el tiempo rápido de cocción: muchos platos se hacen en la mitad de tiempo que en el horno, lo que reduce los minutos enchufada.
- Evita abrirla constantemente: cada vez que se abre, pierde calor y necesita más energía para recuperarlo.
Además, al necesitar muy poco aceite, no solo ahorra luz, sino que también reduce el gasto en otros ingredientes y facilita una cocina más ligera.
Consejos para gastar menos cuando cocinas con el horno
El horno consume más, pero sigue siendo útil si se utiliza de forma eficiente:
- Evita el precalentamiento largo: salvo recetas muy concretas, puedes meter el plato desde el principio y aprovechar el calentamiento.
- Cocina varias cosas a la vez: ya que lo enciendes, aprovecha para preparar más de un plato o varias bandejas.
- No abras la puerta innecesariamente: cada vez que abres la puerta del horno para ver si el pollo está dorado (u otra comida), pierdes hasta un 20% del calor acumulado y tu horno tiene que trabajar más para recuperar ese calor.
- Apágalo unos minutos antes: el calor residual suele ser suficiente para terminar la cocción.
Usado así, el horno deja de ser un “devorador de luz” y pasa a ser una herramienta puntual, bien aprovechada.
El detalle que mucha gente pasa por alto: no solo importa el electrodoméstico, también tu tarifa
Elegir un electrodoméstico eficiente, como la freidora de aire frente al horno, ayuda a consumir menos electricidad, pero eso no garantiza automáticamente que tu factura vaya a bajar. Hay un factor igual de importante que suele pasar desapercibido: la tarifa de luz que tienes contratada.
Puedes estar eligiendo el electrodoméstico más eficiente… y aun así pagar de más si:
- No sabes qué tarifa tienes contratada, si estás en el mercado regulado (PVPC) o en el mercado libre, y por tanto desconoces cómo se fija el precio que pagas.
- Tu precio del kWh es alto para tus hábitos reales, por ejemplo, si sueles cocinar siempre a las mismas horas y tu tarifa penaliza justo esos momentos del día.
- Sigues con una tarifa antigua simplemente porque nunca la has revisado, aunque hoy existan opciones más baratas o mejor adaptadas a tu rutina.
- No sabes si tu tarifa tiene un precio fijo todo el día o precios distintos por horas, lo que hace más fácil no aprovechar los tramos más baratos aunque tengas electrodomésticos eficientes.
Si quieres asegurarte de que el ahorro que haces en la cocina se nota de verdad en la factura, merece la pena comprobar si tu contrato encaja con tus hábitos.
¿Crees que estás pagando de más en tu factura?
Te ayudamos a comprobar, gratis, si en tu última factura o revisión de contrato te han incluido alguna cláusula o concepto extra.
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