Ver el fútbol en España, ¿por qué tenemos la factura más cara de Europa?
El fútbol ha dejado de ser un deporte de masas para convertirse en un bien premium en los hogares españoles. Según el último estudio elaborado por Selectra, España se sitúa a la cabeza de Europa en cuanto al esfuerzo económico necesario para acceder a todas las competiciones futbolísticas, superando con creces la media de los países vecinos.
La barrera del 5%: un esfuerzo económico sin precedentes
El dato más revelador del informe es el porcentaje de la renta mensual que los hogares deben destinar para ver el fútbol. En España, el coste total representa un 5,3% de la renta mensual familiar, una cifra que contrasta drásticamente con otros mercados europeos:
- Francia: Apenas un 1,3% de la renta familiar.
- Bélgica: Un 1,35%, con una accesibilidad calificada como "muy alta".
- Reino Unido: Un 2,8% del ingreso mensual.
- Portugal: Un 3,6%.
El modelo de "producto ancla" en las telecomunicaciones
El informe de Selectra destaca una diferencia fundamental en la estrategia comercial de las operadoras españolas (Movistar, Orange y Vodafone) respecto a sus homólogas europeas. En España, el fútbol no se vende como un servicio independiente o flexible, sino como un producto ancla.
Este modelo obliga al usuario a contratar paquetes integrados o convergentes que incluyen, como mínimo, fibra para el hogar. Este es el caso de Orange, que ofrece un plan fibra y televisión con todo el fútbol; Movistar incluye siempre en su oferta líneas móviles.
La falta de flexibilidad a la hora de acceder a una tarifa individual para ver todo el fútbol (sin incluir otros servicios) se acaba traduciendo para el cliente en:
- Falta de suscripciones directas: A diferencia de Francia, donde existen plataformas directas de la liga u opciones segregadas, aquí el fútbol suele estar "empaquetado".
- Elevada factura media: Al ser una venta cruzada, el usuario acaba pagando por servicios que quizás no utilizaría si el fútbol
El impacto: del consumo masivo al "Bien Premium"
Desde una perspectiva económica, el estudio subraya que cuando un servicio supera el umbral del 5% de la renta familiar, cambia de categoría. El fútbol en España ya no es un producto de consumo masivo tradicional, sino que se ha desplazado hacia el sector premium.
Este fenómeno tiene dos consecuencias directas en el comportamiento del consumidor español:
- El retorno al bar: el bar se mantiene como un refugio estratégico para seguir los partidos sin asumir el coste doméstico.
- Consumo alternativo: Existe una correlación directa entre el elevado esfuerzo económico y el reconocimiento de métodos de consumo fuera del circuito oficial.
Multas de 5.000 euros por usar una IPTV en Italia
En Italia, ya existe la ley que ampara las multas a los usuarios particulares que utilizan una IPTV para ver el fútbol. Estas penalizaciones económicas llegan a cifras de hasta 5.000 euros y llegan tras la presión de la Serie A y plataformas de emisión como Sky o DAZN.
En España, todavía no existe el contexto legal para multar a los usuarios que sólo utilizan una IPTV para ver el fútbol de forma particular y sin intentar hacer negocio con ello. Sin embargo, la presión de LaLiga y su presidente Javier Tebas podría acelerar este sistema en los próximos meses.
La excepción para ver un partido cada semana
Aunque para acceder a todos los partidos de las competiciones de fútbol más importantes es obligatorio contratar un paquete convergente con Orange o Movistar, estas compañías también ofrecen la posibilidad de acceder a planes independientes de sólo televisión (sin permanencia y que incluyen un partido por competición cada semana).
Conclusión: un mercado con menor flexibilidad
El análisis de Selectra concluye que Europa ofrece, por lo general, modelos más diversos y accesibles. Países como Bélgica o Francia han logrado equilibrar los derechos de emisión con el poder adquisitivo real de sus ciudadanos. En cambio, el aficionado español se enfrenta a un mercado rígido donde la pasión por el gol exige una de las inversiones más altas de todo el continente.