Cuidado con estos 4 objetos: acercarlos demasiado al radiador podría hacerte pagar de más en tu factura

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Radiadores cubiertos

Con el temporal de nieve y las bajas temperaturas que afectan a gran parte de España durante la primera semana de enero, la calefacción empieza a trabajar más horas… y la factura se nota. Pero hay un detalle que mucha gente pasa por alto: no siempre gastas más porque haga más frío fuera, sino porque dentro de casa no dejas que el calor se reparta bien. Esto hace que subas grados o mantengas los radiadores encendidos más tiempo del necesario. 

El error silencioso que hace que calientes menos gastando más

Los radiadores funcionan mejor cuando el aire caliente puede circular por la habitación. Si algo tapa ese flujo (ropa, muebles, cortinas o trastos), el calor se queda “encerrado” alrededor del radiador y no llega al resto del salón o del dormitorio.

Resultado: tú sigues con sensación de frío, la calefacción se alarga… y la factura sube sin darte cuenta.

¿Qué conviene mantener lejos del radiador para no pagar de más?

1) Ropa mojada o un tendedero pegado al radiador

Es uno de los clásicos del invierno: “lo pongo aquí y se seca antes”. El problema es que la tela absorbe parte del calor y frena la circulación del aire caliente. Además, al secar ropa así, aumentas la humedad de la estancia y esa humedad puede hacer que el ambiente se sienta más frío.

  • Mejor opción: mantener el tendedero separado del radiador y ventilar 5–10 minutos para sacar el exceso de humedad sin enfriar paredes.

2) Sofás, sillones o muebles delante (o demasiado cerca)

Si el radiador está tapado, el calor se queda atrapado detrás del mueble y no se reparte. Durante las vacaciones de diciembre y enero pasa mucho: se mueve el salón por el árbol de Navidad, por las visitas o por la mesa grande… y sin querer se bloquea el radiador.

  • Recomendación: deja 20–30 cm de distancia para que el aire caliente salga y circule.

3) Cortinas largas que caen justo encima

Si la cortina tapa el radiador, el calor se queda dentro como si fuera una bolsa. Es de esos gestos pequeños que, en días fríos, marcan la diferencia entre estar cómodo… o acabar subiendo el termostato.

  • Solución rápida: recoge la cortina para que no cubra el radiador cuando la calefacción está encendida.

4) Objetos encima del radiador (como si fuera una estantería)

Velas, jarrones, cajas, decoración… todo eso absorbe calor y reduce lo que llega a la habitación. Es mejor no usar el radiador como repisa.

  • Truco útil: si te encaja, coloca una balda a 20–30 cm por encima. Ayuda a dirigir el calor hacia la estancia y no directo al techo.

Pequeños ajustes que se notan mucho en los días de más frío 

Cuando llegan las jornadas más frías de enero, estos gestos son de los que mejoran el confort sin tocar el termostato:

  • Deja pasar el sol si lo hay: abre cortinas durante el día y ciérralas al anochecer para conservar el calor.
  • Revisa corrientes: una rendija en ventana o puerta puede arruinar la sensación térmica.
  • Purga radiadores si notas que calientan “a medias” o suenan: pueden tener aire y rendir peor.

¿Aun así notas que gastas demasiado? Revisa tu factura

Estos cambios ayudan, pero a veces el problema no es solo cómo usas la calefacción, sino lo que estás pagando: una tarifa que no encaja con tus horarios, una potencia mal ajustada o algún extra que ni sabías que estaba ahí. Si quieres quedarte tranquilo, merece la pena echarle un vistazo a tu factura antes de que acabe el invierno.

¿Crees que estás pagando de más en tu factura?

Te ayudamos a comprobar, gratis, si en tu última factura o revisión de contrato te han incluido alguna cláusula o concepto extra.

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