Energía reactiva: qué es y cómo evitar penalizaciones
La energía reactiva es uno de los conceptos eléctricos que más dudas genera en empresas y pymes, sobre todo cuando aparece una penalización inesperada en la factura de la luz. Aunque no se “consume” como tal, sí puede encarecer notablemente el recibo eléctrico si no se controla correctamente. En este artículo te explicamos, de forma clara y sencilla, qué es la energía reactiva, por qué se paga y cómo puedes reducirla en tu empresa.
¿Qué es la energía reactiva?
La energía reactiva es un tipo de energía eléctrica que no se transforma en trabajo útil (luz, calor o movimiento), pero que es necesaria para que muchos equipos eléctricos puedan funcionar correctamente.
En instalaciones eléctricas de empresas, la energía reactiva aparece cuando se utilizan equipos con bobinas o motores, como maquinaria industrial, ascensores, cámaras frigoríficas, bombas o sistemas de climatización.
Este tipo de energía no se consume, sino que va y vuelve continuamente entre la red eléctrica y los equipos, sobrecargando la instalación y la red de distribución. Por este motivo, las distribuidoras eléctricas penalizan su exceso.
¿Cómo se mide la energía reactiva?
La energía reactiva se mide en kilovoltio-amperio reactivo hora (kVArh) y puede suponer un sobrecoste importante en la factura eléctrica de las empresas.
Energía activa, reactiva y aparente: ¿qué diferencias hay?
Para entender bien la energía reactiva, es importante diferenciar los tres tipos de energía eléctrica que aparecen en una instalación:
- Energía activa (kWh): es la energía que realmente se consume y se transforma en trabajo útil. Se mide en kilovatios-hora (kWh).
- Energía reactiva (kVArh): no produce trabajo, pero es necesaria para el funcionamiento de ciertos equipos.
- Energía aparente (kVAh): Es la energía total que una instalación demanda a la red eléctrica, y es la que determina el tamaño de cables, transformadores y otros elementos, y se calcula sumando la energía activa y la reactiva. Se mide en kilovoltio-amperio hora (kVAh).
Tipos de energía reactiva: inductiva y capacitiva
La energía reactiva no siempre se genera de la misma forma. En función del tipo de equipos eléctricos instalados en una empresa, pueden aparecer dos tipos de energía reactiva: inductiva y capacitiva.
Por ende, identificar cuál predomina en tu instalación es clave para aplicar la solución correcta y evitar penalizaciones innecesarias en la factura de la luz.
Energía reactiva inductiva
La energía reactiva inductiva es la más habitual en empresas, pymes e instalaciones industriales. Se produce cuando se utilizan equipos eléctricos que funcionan mediante campos magnéticos, es decir, aquellos que incorporan bobinas.
Algunos ejemplos muy comunes son los motores eléctricos, transformadores, ascensores, bombas de agua, cámaras frigoríficas, maquinaria industrial o sistemas de climatización. Además, estos equipos necesitan absorber energía reactiva de la red para poder arrancar y funcionar correctamente
En este sentido, el problema aparece cuando esta demanda es elevada y constante, ya que satura la red eléctrica y empeora el factor de potencia, provocando la penalización por energía reactiva en la factura.
¿Sabías qué?
La energía reactiva inductiva es la principal causa de los recargos por energía reactiva en empresas con maquinaria o motores eléctricos.
Energía reactiva capacitiva
La energía reactiva capacitiva es menos frecuente, pero también puede aparecer en determinadas instalaciones y se genera cuando existe un exceso de condensadores funcionando en la red eléctrica.
Esto suele ocurrir cuando se instalan baterías de condensadores (las cuales explicaremos más adelante), mal dimensionadas, mal reguladas o que siguen conectadas cuando no son necesarias.
En estos casos, en lugar de compensar la energía reactiva inductiva, la instalación empieza a generar energía reactiva capacitiva.
Aunque no siempre conlleva penalización directa en la factura, sí puede causar inestabilidad en la instalación eléctrica, sobrevoltajes y un funcionamiento ineficiente de los equipos.
¿La energía reactiva capacitiva se penaliza actualmente?
A día de hoy, la energía reactiva capacitiva no conlleva penalización económica en la factura eléctrica.
Aunque la normativa contempla su posible facturación en el periodo P6 cuando supera el 20% de la energía activa, el precio regulado aplicado es actualmente de 0 €/kVArh.
Esto se debe a que distintos agentes del sector han alegado ante la CNMC la dificultad de adaptarse a esta señal de precios, ya que muchas instalaciones ya cuentan con equipos para evitar perturbaciones en la red.
¿Cómo se factura la energía reactiva en una factura de luz de empresa?
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La energía reactiva no se paga siempre, ya que solo se penaliza cuando la cantidad de energía reactiva generada por la instalación supera un porcentaje máximo permitido respecto a la energía activa consumida.
Este porcentaje está regulado y depende directamente de la potencia contratada de la empresa.
En otras palabras, la distribuidora eléctrica compara cuánta energía útil (activa) consume tu empresa y cuánta energía reactiva se genera durante el mismo periodo de facturación. Si el resultado supera el límite establecido, se aplica un recargo económico.
Cómo lo calcula la distribuidora
La energía reactiva se mide en kVArh y se compara con los kWh consumidos. A partir de esa relación se obtiene el porcentaje de energía reactiva.
| Potencia contratada | Tipo de tarifa | % máximo permitido |
|---|---|---|
| Hasta 15 kW | 2.0TD | 50% |
| Más de 15 kW | 3.0TD | 33% |
Esto significa que, en suministros con tarifa 2.0TD (potencia inferiores o iguales a 15 kW), la energía reactiva solo se penaliza cuando supera el 50% de la energía activa consumida.
En cambio, en empresas con más de 15 kW de potencia contratada (tarifa 3.0TD), el límite baja al 33%, por lo que es mucho más fácil que aparezca el recargo en la factura.
Si se supera este porcentaje, aparecerá en la factura un concepto llamado “exceso de energía reactiva”. Para que lo entiendas mejor, vamos a verlo con un ejemplo real de factura de una empresa.
Ejemplo real: cómo se calculan y se facturan los excesos de energía reactiva en una factura

En esta factura de una empresa con tarifa 3.0TD aparece el bloque “Energía reactiva inductiva”, donde no se calcula directamente el importe económico, sino la cantidad de energía reactiva que se considera excesiva y que será penalizable.
Vamos a verlo paso a paso con los datos reales que aparecen en la factura:
- Lectura de energía activa (kWh): En cada periodo horario (P1 a P6), la distribuidora registra la energía activa consumida por la empresa. Esta es la electricidad útil que realmente se utiliza para producir, iluminar o climatizar.
- Lectura de energía reactiva (kVArh): En paralelo, se mide la energía reactiva generada. En el ejemplo de la factura destacan valores de 6.425 kVArh en P4, 4.674 kVArh en P5 y 8.082 kVArh en P6.
- Aplicación del límite permitido: Al tratarse de una tarifa 3.0TD, solo se penaliza la energía reactiva inductiva que supera el 33% de la energía activa en cada periodo horario. El periodo P6 está excluido, por lo que no genera penalización aunque exista energía reactiva.
- Cálculo del exceso de energía reactiva: La distribuidora aplica la fórmula oficial:
Exceso de reactiva (i) = Energía reactiva (Eri) – 0,33 × Energía activa (Eai)
Solo si el resultado es positivo, esa cantidad de kVArh se considera energía reactiva excedentaria. - Resultado reflejado en la factura (kVArh a facturar): La columna “A facturar” no muestra euros, sino la cantidad total de energía reactiva excedentaria. En este ejemplo aparecen 4.210,81 kVArh en P4 y 3.168,44 kVArh en P5, que suman 7.379,263 kVArh.
Aplicación del precio regulado y cálculo en euros: Una vez obtenido el exceso total de energía reactiva, se aplica el precio regulado por BOE en función del factor de potencia (Cos φ) de la instalación:
- Cos φ > 0,95 → no se aplica ningún coste
- Cos φ entre 0,80 y 0,95 → 0,041554 €/kVArh
- Cos φ < 0,80 → 0,062332 €/kVArh
En esta factura, el Cos φ es inferior a 0,80 en los periodos P4 y P5, por lo que se aplica el precio más alto. El cálculo final es:
7.379,263 kVArh × 0,062332 €/kVArh = 459,96 €
Este importe es el que aparece en el detalle de la factura como “Complemento por Energía Reactiva”, como podemos ver en la siguiente imagen:

Primero se calcula cuánta energía reactiva es excesiva (kVArh) y solo después se convierte en euros aplicando el precio según el factor de potencia.
¿Cómo reducir la energía reactiva en una empresa?
Reducir la energía reactiva es posible y, en la mayoría de los casos, tiene una solución clara. La clave está en mejorar el factor de potencia de la instalación eléctrica para evitar que la empresa demande más energía de la necesaria a la red.
Cuando el factor de potencia es bajo, la instalación genera un exceso de energía reactiva que termina traduciéndose en penalizaciones económicas. Por eso, actuar sobre este punto no solo mejora el funcionamiento eléctrico, sino que reduce directamente el importe de la factura.
En la práctica, la solución más eficaz y utilizada en empresas es la instalación de una batería de condensadores, un sistema diseñado específicamente para compensar la energía reactiva.
Batería de condensadores: ¿qué es y cómo funciona exactamente?
Seguramente hayas oído hablar de ellas como la solución definitiva a las penalizaciones por energía reactiva. En esencia, una batería de condensadores es un equipo diseñado para ayudar a que la instalación eléctrica de tu empresa funcione de forma más eficiente y equilibrada.
Eso sí, no existe una batería “estándar” válida para todas las empresas: su tamaño y configuración dependen del tipo de instalación y de la cantidad de energía reactiva que se esté generando.
Por este motivo, antes de instalarla es fundamental analizar el consumo real, el nivel de penalización y el comportamiento eléctrico de la empresa.
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¿Cómo logra eliminar esa energía reactiva que tanto encarece la factura?
Para entenderlo de forma sencilla, el problema aparece cuando los motores, maquinaria o sistemas de climatización provocan un desfase entre el voltaje y la corriente.
Ese desfase genera la llamada energía reactiva: una energía que circula por la instalación, ocupa capacidad en los cables y la red, pero no se traduce en trabajo útil.
Es aquí donde entra en juego la batería de condensadores:
- Supervisa la instalación de forma continua: un regulador mide constantemente cómo está funcionando la instalación y detecta cuándo aparece un exceso de energía reactiva.
- Compensa solo lo necesario: en función de la energía reactiva que se esté generando en cada momento, la batería activa los condensadores necesarios para corregir el desfase, ni más ni menos.
- Evita la penalización en la factura: al generar esa energía reactiva dentro de la propia instalación, se impide que circule por la red eléctrica, eliminando así los recargos por exceso de reactiva.
¿Es rentable la inversión?
En la mayoría de los casos, sí.
La instalación de una batería de condensadores suele ser una inversión rentable para empresas con penalización por energía reactiva, ya que permite eliminar o reducir de forma notable ese sobrecoste en la factura eléctrica.
De media, la amortización suele situarse entre 1 y 3 años, aunque el plazo exacto depende de factores como el nivel de penalización, el tipo de instalación y la batería de condensadores necesaria en cada caso.