Muchos hogares dejan la calefacción encendida al salir a trabajar, a la temperatura de siempre o algo más baja. Creen que recalentar la casa después gasta más. Es al revés: una casa pierde más calor cuanto mayor es la diferencia con la calle. Mantener 20 °C sin nadie dentro es pagar esas pérdidas. Bajar el termostato a 15 °C mientras estás fuera gasta menos, incluso contando lo que cuesta recuperar la temperatura antes de que vuelvas. Apagarla del todo no siempre es mejor idea: depende del sistema que tengas. Y si te calientas con electricidad al PVPC, la tarifa regulada de la luz, también cuenta la hora a la que vuelve a encenderse.
Por qué recalentar la casa gasta menos que mantenerla caliente
El calor de una vivienda se escapa sin parar por muros, ventanas y techos, y mantener una temperatura fija obliga a reponerlo a todas horas. Cuando la casa se enfría, la diferencia con el exterior se reduce y pierde menos calor. Por eso, como explica el Ministerio para la Transición Ecológica, la energía que dejas de gastar mientras estás fuera supera la que hace falta para recuperar la temperatura.
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El IDAE, la agencia pública de ahorro energético, aconseja bajar el termostato a 15 °C, la posición «economía» de muchos aparatos, si vas a estar fuera unas horas. Cuando estás en casa, su guía práctica de la energía considera que bastan entre 19 y 21 °C para la mayoría de las personas. Cada grado de más sube el consumo en torno a un 7 %, según la misma guía.
Cuánto ahorras al bajar a 15 °C mientras trabajas
La tabla toma una vivienda de 80 m² que se queda vacía 9 horas cada día laborable, con 10 °C en la calle. Mantener 20 °C durante esas horas consume unos 13,5 kWh de calor. Con el termostato a 15 °C y la casa de nuevo a 20 °C al llegar, ahorras entre 0,9 y 2,9 kWh al día, según lo deprisa que se enfríe.
| Ahorro | Radiadores eléctricos | Caldera de gas |
|---|---|---|
| Calor ahorrado, cada día laborable | 0,9 a 2,9 kWh | 0,9 a 2,9 kWh |
| Euros, cada día laborable | 0,21 a 0,68 € | 0,07 a 0,21 € |
| Euros, en 100 días laborables | 21 a 68 € | 7 a 21 € |
La horquilla depende de cómo guarda el calor cada vivienda. En un piso de muros gruesos, la temperatura baja poco más de un grado antes de la subida, y el ahorro se queda cerca de 0,9 kWh. En una casa que se enfría deprisa, baja unos 4 grados y el ahorro ronda los 2,9 kWh. Esas cifras ya descuentan la subida. Recalentar muros y muebles se come del 70 al 90 % de lo que la casa no gastó con la calefacción parada (cálculo de Selectra).
Con radiadores eléctricos, la tabla aplica el precio medio del PVPC en septiembre. El ajuste ahorra así de 21 a 68 € en unos 100 días laborables, de noviembre a marzo. Ese precio, 23,4 céntimos por kWh con impuestos, sale de un cálculo de Selectra sobre los precios horarios de Red Eléctrica. Con el PVPC, la cifra vale si la casa recupera el calor antes de las 18 h.
Con una caldera de gas en la TUR, la tarifa regulada del gas, el kWh de calor sale a unos 7,4 céntimos con impuestos. El mismo ajuste ahorra entonces de 7 a 21 € en la temporada.
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Bajar un grado el termostato durante todo el invierno también cuenta. El análisis del coste de cada sistema de calefacción toma una temporada de 5.000 kWh de calor. Esa temporada cuesta unos 1.170 € con radiadores eléctricos y 371 € con caldera de gas. Con ese 7 % por grado, cada grado de menos ahorra unos 82 € y 26 €, respectivamente (cálculo de Selectra).
Apagar del todo o bajar a 15 °C
Con radiadores o caldera, apagar del todo solo ahorra más que bajar a 15 °C si la casa se enfría por debajo de esa temperatura antes de la subida. En una jornada de trabajo, muchas viviendas no bajan tanto: el termostato en «economía» ni se activa, y los dos ajustes gastan casi lo mismo.
La diferencia se nota al volver. Una vivienda que se enfría deprisa puede recibirte varios grados por debajo de 15 °C en un día frío, y los radiadores tienen que trabajar a fondo justo cuando llegas. Si son eléctricos y los enciendes todos a la vez, puedes superar tu potencia contratada y hacer saltar el interruptor.
De noche, el IDAE aconseja apagarla al acostarte y encenderla unos minutos al levantarte, algo mucho más eficiente que dejarla encendida toda la noche. Solo hace una excepción: si la vivienda está muy mal aislada y pierde mucho calor por la noche, admite dejarla encendida entre 15 y 17 °C.
Cuándo no conviene apagarla o no depende de ti
Con suelo radiante
Según la guía del IDAE sobre la bomba de calor, el suelo radiante tarda más que los radiadores en calentarse y en enfriarse. Una vez alcanzada la temperatura, aporta la misma energía que ellos. Apagarlo durante la jornada apenas baja la temperatura de la casa, y lo poco que baja tarda horas en recuperarse. Encaja mejor una bajada pequeña y programada que empiece a subir con antelación.
Con bomba de calor
La aerotermia, la bomba de calor que calienta el agua de radiadores o suelo radiante, rinde mejor cuando solo tiene que producir agua templada, según la Comisión Europea. Recuperar muchos grados le exige agua más caliente. Con mucho frío fuera, le cuesta además captar el calor del aire, y algunos equipos encienden resistencias eléctricas, según la guía práctica del IDAE. Por eso conviene más una bajada moderada que apagarla del todo.
Con calefacción central
En un edificio con calefacción central no apagas la caldera: la gestiona la comunidad, con un horario que muchas veces no coincide con el tuyo. Lo que sí puedes hacer es bajar tus radiadores con válvulas termostáticas, que fijan la temperatura de cada uno. Ese ahorro solo se nota en lo que pagas si el edificio mide el consumo de cada vivienda.
Según una guía del IDAE, medirlo es obligatorio cuando es técnicamente viable y rentable, con contadores individuales o, si no es posible, con repartidores de costes en los radiadores. Las válvulas no son obligatorias, pero la misma guía las considera muy recomendables. Según su análisis, en edificios de las zonas más frías con al menos dos años midiendo cada vivienda y con válvulas, el ahorro habitual va del 25 al 40 %. Dentro de un mismo edificio, hay pisos que ahorran un 40 % y otros que gastan más que antes.
Cómo programar la calefacción si sales cada día
Un termostato programable aplica estos ajustes sin que tengas que acordarte: fija una temperatura para cada franja horaria. La guía práctica del IDAE lo aconseja cuando la vivienda pasa muchas horas vacía. Prográmalo a 15 °C mientras estás fuera y adelanta la vuelta a 20 °C para que la casa esté templada cuando llegues.
Si te calientas con electricidad y tienes el PVPC, la hora también cuenta. Entre semana, en septiembre, el kWh del PVPC costó de media unos 41 céntimos de 18 a 22 h y unos 16 de 9 a 18 h, con impuestos. Es un cálculo de Selectra sobre los precios horarios de Red Eléctrica. Programa la subida para que termine antes de las 18 h: recalentar la casa más tarde puede costarte más que no haber bajado el termostato, según el mismo cálculo. Tras el cambio de hora del 25 de octubre, revisa además los horarios del termostato si no se ajusta solo.
Con una tarifa de precio fijo, el kWh cuesta lo mismo a cualquier hora y da igual cuándo arranque la subida. A cambio, renuncias a las horas baratas del PVPC, y el ahorro de la tabla lo calculas con el precio de tu contrato, impuestos incluidos. Si te calientas con electricidad, compara el precio del kWh de tu contrato con el de estas ofertas, los dos sin impuestos.
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Estimación para 4 kW de potencia contratada y un consumo de 270 kWh al mes (en las tarifas de tres periodos: 25 % en punta, 26 % en llano y 49 % en valle), con impuestos y cargos regulados incluidos. Tarifas de precio fijo de las comercializadoras con las que trabaja Selectra; quedan fuera las indexadas y las promociones.
Las válvulas termostáticas completan el ajuste en cualquier calefacción con radiadores de agua: regulan cada radiador por separado y dejan más frescas las habitaciones que no usas. Según el IDAE, colocarlas o instalar un termostato programable ahorra entre un 8 y un 13 % de energía.