Compara y ahorra
¿Qué sale más barato, la calefacción eléctrica o la de gas natural?
La comparación justa no es entre el precio de la luz y el del gas, sino entre lo que cuesta el kWh de calor que acaba dentro de casa. Ahí entra el rendimiento: cuánto calor entrega cada equipo por cada unidad de energía que le pagas.
Coste del kWh de calor: caldera de gas frente a radiadores eléctricos
| Sistema | Precio de la energía | Rendimiento | Coste del kWh de calor |
|---|---|---|---|
| Caldera de gas natural | 0,0504 €/kWh | 105 % | 0,0480 €/kWh |
| Radiadores o emisores eléctricos | 0,1553 €/kWh | 100 % | 0,1553 €/kWh |
Precio de la energía: término variable de la TUR en el tramo RL.2 para el gas natural y media del PVPC de hoy para la electricidad, los dos en vivo. No incluyen término fijo ni impuestos, que se suman aparte en la factura. El coste del kWh de calor se obtiene dividiendo el precio de la energía entre el rendimiento de la columna anterior. El rendimiento real de tu instalación puede variar según el equipo y el aislamiento de la vivienda.
Con los precios regulados de hoy, calentar con electricidad cuesta 3,2 veces más que hacerlo con una caldera de gas natural. Esa proporción es la que manda: cuanto mayor es, antes se recupera la inversión.
Los términos fijos: los dos suministros los tienen
El precio del kWh no es todo lo que pagas. La luz y el gas tienen término fijo, y conviene no confundirlos, porque es donde se tuercen casi todas las comparaciones:
- En la luz, el término fijo es la potencia contratada: pagas cada día por los kW que tienes disponibles, los uses o no
- En el gas, el término fijo depende del tramo de peaje, y ese tramo lo fija tu consumo anual
Al cambiar de calefacción se mueven los dos, y en sentidos contrarios: el del gas sube y el de la luz puede bajar. Si hoy no tienes gas en casa, contratarlo te añade el término fijo entero. Hoy, en el tramo RL.2 de la tarifa regulada, ese término fijo es de 8,17 € al mes, es decir unos 98 € al año. Si ya lo tienes, la cosa cambia, y la potencia de luz merece capítulo aparte.
Si ya tienes gas, el término fijo tampoco sale gratis
Este es el matiz que casi nunca se cuenta. Una vivienda con gas solo para cocinar o para el agua caliente está en el tramo RL.1. Al meter la calefacción, el consumo anual sube y pasa a RL.2, que tiene un término fijo más alto. Hoy la diferencia es de 4,34 € al mes (3,83 € en RL.1 frente a 8,17 € en RL.2), unos 52 € más al año. Así que el cambio tampoco te sale gratis de término fijo: te cuesta la diferencia entre los dos tramos. Cómo funcionan los tres tramos y qué caldera encaja con cada vivienda lo tienes en calefacción de gas natural.
A cambio, RL.2 tiene el kWh algo más barato que RL.1, así que el gas que ya consumías para cocinar o para el agua caliente pasa también a pagarse a mejor precio.
Y la potencia de luz, que puede bajar
Los emisores eléctricos están entre los aparatos que más potencia piden de una vivienda: si calientas con ellos, es probable que tengas contratados más kW de los que necesitarías sin ellos, para que no salte el automático. Al quitarlos esa potencia sobra, y se puede bajar la potencia contratada, lo que reduce el término fijo de la luz.
Cuánto se puede bajar depende de cada vivienda, así que no lo metemos en la calculadora. Su resultado es, por tanto, conservador: lo que no contamos juega a favor del cambio, nunca en contra.
Lo que el ahorro por kWh no incluye
La caldera de gas trae dos gastos recurrentes que los emisores eléctricos no tienen, y hay que descontarlos del ahorro para que la cuenta sea real:
- La inspección periódica obligatoria de la instalación de gas
- El mantenimiento de la caldera, que no es obligatorio por ley pero sí recomendable y suele contratarse aparte
A cambio, la caldera calienta toda la vivienda con un solo equipo y da también el agua caliente, algo que con calefacción eléctrica suele exigir un termo aparte.
Calcula cuánto ahorrarías y en cuántos años lo recuperas
Para decidir el cambio hacen falta dos cifras: cuánto ahorrarías al año y cuánto cuesta la instalación. La primera depende de tu consumo y la estimamos aquí con los precios de hoy; la segunda sale de tu presupuesto, porque varía muchísimo según la vivienda, la obra necesaria y el instalador.
¿Cuánto ahorrarías al pasar la calefacción a gas natural?
Con los precios regulados de hoy y tu propio consumo.
Ahorrarías unos € al año Pagarías unos € más al año
Recuperarías la inversión en . Tardarías en recuperar la inversión: con este consumo el cambio no llega a pagarse dentro de la vida útil de la caldera. Añade el importe de tu presupuesto para saber en cuántos años recuperas la inversión. Con este consumo el término fijo del gas pesa más que lo que ahorras en energía, así que el cambio no compensa.
- Calor que consumes
- kWh/año
- tu gasto dividido entre el precio de la luz
- Hoy, con electricidad
- €/año
- la energía de la calefacción
- Con caldera de gas
- €/año
- la energía más € de término fijo nuevo (RL.1 → RL.2)
Qué compara: la energía de la calefacción más el término fijo del gas que te añade el cambio: 8,17 €/mes si hoy no tienes gas, o la diferencia con RL.1 (4,34 €/mes) si ya lo tienes para cocina o agua caliente. Precios regulados de hoy: 0,1553 €/kWh de electricidad (media del PVPC del día) y 0,0504 €/kWh de gas (TUR, tramo RL.2), los dos sin impuestos y comparados con la misma referencia. Se supone un rendimiento del 105 % para una caldera de condensación y del 100 % para los emisores eléctricos; el real depende del equipo y del aislamiento de la vivienda. El resultado es conservador: no incluye lo que te ahorrarías al bajar la potencia contratada tras quitar los radiadores eléctricos, que juega a favor del cambio.
Compara ese número de años con el tiempo que tengas pensado seguir usando la instalación: si lo supera, el ahorro por kWh no llega a devolverte lo que cuesta la obra. Y si aún no tienes presupuesto, el paso a paso del cambio te dice qué partidas lo componen y cuánto tardan los trámites.
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¿Cuándo compensa cambiar y cuándo no?
Más allá del número, hay perfiles en los que el cambio casi siempre sale bien y otros en los que casi nunca. Estos son los que más se repiten.
Compensa cambiar si:
- Enciendes la calefacción a diario durante varios meses al año, que es cuando el ahorro por kWh se acumula de verdad
- Vives en una zona fría y es tu vivienda habitual
- Vas a seguir usando la instalación los años suficientes para recuperar la inversión
- Ya tienes gas para cocinar o para el agua caliente: el término fijo sube de RL.1 a RL.2, pero cuesta bastante menos que abrir un contrato de gas desde cero
- La vivienda conserva radiadores de agua de una instalación anterior, lo que abarata mucho la reforma
No compensa si:
- Enciendes la calefacción de forma puntual o solo en algunas habitaciones
- Es un piso pequeño o una segunda residencia: con pocos kWh de calefacción al año, el término fijo del gas se lleva por delante lo que ahorras en energía
- Estás de alquiler, o el horizonte que manejas para esa vivienda es corto y no llegarías a recuperar la inversión
- La red de gas no llega a tu calle, o el edificio no tiene instalación común y la comunidad no la aprueba
- La vivienda está mal aislada: ahí el margen está en las ventanas antes que en cambiar de caldera
Si la vivienda está mal aislada, empieza por ahí
Ningún sistema compensa una vivienda que pierde el calor por las ventanas. Aislar antes de cambiar de caldera reduce el consumo con cualquier sistema, también con el que ya tienes, y de paso baja la potencia de caldera que necesitarías.
Además hay un incentivo fiscal vigente: las obras que reducen la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda al menos un 7 % dan derecho a una deducción del 20 % en el IRPF sobre un máximo de 5.000 €, según la Agencia Tributaria. Hace falta un certificado de eficiencia energética posterior a la obra que acredite esa reducción. Para obras de mayor alcance existen otras dos deducciones, del 40 % y del 60 %. El plazo para ejecutar las obras de la deducción del 20 % termina el 31 de diciembre de 2026, así que conviene consultar las condiciones vigentes en la sede de la Agencia Tributaria antes de contratar nada.
Qué hay que hacer para pasar de la calefacción eléctrica al gas natural
Cambiar de calefacción no se parece a cambiar de compañía: no basta con firmar un contrato nuevo, hay obra de por medio. Son cuatro pasos, y cada uno tiene su propia guía, así que aquí van resumidos y en orden.
- Comprobar que hay red de gas en tu calle. Es lo primero porque, si no la hay, no hay nada que decidir. Si la hay pero el edificio carece de instalación común, hará falta el acuerdo de la comunidad de propietarios.
- Pedir la acometida y la instalación. La acometida conecta la red de la calle con la vivienda y la ejecuta la distribuidora de la zona. Los requisitos, los plazos y las partidas del presupuesto están en la guía de instalación de gas natural.
- Montar la caldera y los radiadores con un instalador autorizado. Es la parte más cara, porque los emisores eléctricos no se aprovechan: hacen falta radiadores de agua y la red de tuberías que los alimenta. Al terminar, el instalador emite el certificado de la instalación: sin ese documento la distribuidora no da de alta el suministro y el gas no llega a la vivienda.
- Dar de alta el suministro y elegir tarifa. Con el certificado en la mano se contrata el gas y se pone en marcha. El paso a paso y la documentación están en cómo dar de alta el gas natural, y las opciones de precio, en el comparador de tarifas de gas.
Una vez funcionando, el consumo de una vivienda con calefacción de gas se sitúa normalmente en el tramo RL.2, el de entre 5.000 y 15.000 kWh al año. Puedes ver cómo se traduce en la factura en la página del precio del kWh de gas natural y, si te interesa la tarifa regulada, en la de la TUR de gas.
¿Qué tarifa te conviene más? ¿Cuál es la más barata?
Si no te compensa cambiar: cómo bajar la factura de la calefacción eléctrica
Que la obra no salga a cuenta no significa quedarse igual. Con la misma instalación hay margen, y se nota en la factura siguiente sin gastar un euro en reformas.
- Revisar la tarifa de luz, porque el mismo consumo cuesta distinto según la compañía y es lo único que se cambia en días, no en meses
- Aprovechar los tramos horarios, ya que con calefacción eléctrica buena parte del consumo se puede desplazar a las horas más baratas del día
- Ajustar el termostato en lugar de encender y apagar, porque mantener una temperatura estable gasta menos que recalentar la vivienda desde frío
- Calentar solo las estancias que usas, que es justo donde los emisores eléctricos son mejores que una caldera central
- Reforzar el aislamiento de ventanas y puertas, la vía por la que se escapa buena parte del calor que pagas
Cómo funcionan los tramos y a qué horas sale más barato lo tienes en la página de tramos horarios de la luz, y más medidas con su impacto en la guía de ahorro de energía en casa. Y si lo que quieres es exprimir la instalación que ya tienes, en la guía de la calefacción eléctrica calculas lo que gasta cada aparato y qué tarifa encaja con tus horarios.
Preguntas frecuentes sobre cambiar de calefacción eléctrica a gas natural
Para dar el mismo calor, la calefacción eléctrica cuesta más, no gasta más energía. Un radiador eléctrico convierte en calor casi toda la electricidad que consume, pero parte de un kWh bastante más caro. Una caldera de condensación necesita algo menos de un kWh de gas por cada kWh de calor que entrega, y ese kWh de gas es más barato. Con los precios regulados de hoy, el kWh de calor sale 3,2 veces más caro con electricidad que con gas natural. El detalle está en la tabla de arriba.
Depende por completo de cuánto calor consumas, porque el ahorro es proporcional al uso: una vivienda que enciende la calefacción cuatro meses al día entero ahorra mucho, y una que la enciende algunas tardes sueltas casi nada. Por eso no damos una cifra media, que no le serviría a nadie: la calculadora lo estima con tu gasto real y con los precios de hoy. Ten en cuenta que del ahorro hay que descontar el término fijo del gas, que se paga todos los meses aunque no enciendas la caldera. Y ojo si ya tienes gas para cocinar: no partes de cero, pero al añadir calefacción saltas del tramo RL.1 al RL.2 y ese término fijo sube. Lo explicamos en los términos fijos de los dos suministros.
Compensa cuando el uso es intensivo y vas a seguir años en la vivienda, porque es una reforma que se recupera con el ahorro de cada invierno. Deja de compensar en tres casos muy concretos: uso ocasional, una vivienda pequeña o una segunda residencia, y cuando el horizonte que manejas para la vivienda es más corto de lo que tarda el ahorro en cubrir la inversión. Lo desarrollamos en cuándo compensa y cuándo no.
Se calcula dividiendo lo que cuesta la instalación entre lo que ahorras cada año. Como regla práctica, si el resultado supera los años que piensas seguir viviendo allí, el cambio no sale a cuenta por mucho que el gas sea más barato. La calculadora te da ese número si le indicas el importe de tu presupuesto.
Solo si la red de gas llega a tu calle. Si llega pero el edificio no tiene instalación común, hace falta el acuerdo de la comunidad de propietarios para montarla, y ese suele ser el verdadero obstáculo, más que la obra dentro de tu vivienda. Si la red no llega a tu calle, el gas natural no es una opción y conviene mirar la bomba de calor, que solo necesita electricidad. Los requisitos y los plazos están en la guía de instalación de gas natural, enlazada en los pasos del cambio.
Sí lo tiene: en la luz el término fijo es la potencia contratada, que se paga cada día por los kW disponibles aunque no consumas nada. Lo que ocurre es que ese contrato de luz lo vas a mantener igualmente para la nevera, las luces y los enchufes, así que no desaparece al pasarte al gas y no cuenta como coste del cambio. De hecho suele jugar a favor: al quitar los emisores eléctricos sobra potencia y se puede bajar la potencia contratada, lo que reduce ese término fijo. Lo que sí es un coste nuevo del cambio es el término fijo del gas.
No sirven para una caldera de gas: los emisores eléctricos calientan por resistencia y los de gas funcionan con agua caliente que circula por su interior, así que hay que sustituirlos y montar la red de tuberías. Es una de las partidas que más encarece el cambio y por eso conviene que aparezca en el presupuesto antes de decidir. Conservar alguno en una habitación de uso puntual sí tiene sentido: evita encender toda la caldera para calentar una sola estancia.
Es la tercera opción y en muchas viviendas bien aisladas es la mejor, porque no transforma electricidad en calor sino que lo transporta desde el aire exterior, y entrega del orden de 3 a 5 kWh de calor por cada kWh que paga. Además refrigera en verano y no necesita que haya red de gas en la calle. A cambio, la inversión inicial es mayor y su rendimiento cae con el frío intenso. La comparación de los seis sistemas está en la guía de tipos de calefacción.
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