Si crees que siguen dentro

Sal de la vivienda o no entres, aléjate del rellano y llama desde un lugar seguro. La Guardia Civil lo resume en una instrucción que no admite matices: «mantenga la calma y no entre en la vivienda ni toque o mueva nada». La Policía Nacional dice lo mismo para el caso más frecuente, el de encontrar la puerta abierta o forzada al volver: no entrar, no manipular nada y avisar de inmediato para que envíen una patrulla.

No intentes comprobarlo por tu cuenta ni asomarte a mirar. Una vivienda con alguien dentro es una situación que se resuelve desde la calle y con un teléfono, y los dos minutos que tardarías en verificarlo son exactamente los que no merece la pena arriesgar.

Si ya se han ido: no toques nada

Es la instrucción que más se incumple y la que más perjudica la investigación. La Policía Nacional lo justifica con claridad: en el escenario de un robo suelen quedar indicios y muestras de interés para la investigación policial, y recogerlo todo antes de que lleguen los borra sin remedio.

No cierres cajones, no ordenes armarios, no barras cristales y no limpies nada. Cuenta el doble cuando no hay daños en la cerradura, porque entonces los restos del interior son la única pista disponible.

Mientras esperas puedes hacer dos cosas útiles: fotografiar cada habitación desde la puerta, sin entrar a colocar nada, y avisar a la comunidad de vecinos por si alguien vio algo o quiere revisar su propio piso.

Qué anotar antes de que se te olvide

Las primeras horas son confusas y los detalles se difuminan rápido, así que conviene escribirlos aunque parezcan irrelevantes. Lo que anotes ahora es lo que acabará en la denuncia y en el parte del seguro:

La lista que agradecerás haber hecho

La hora a la que saliste y la hora a la que llegaste. Es lo que delimita la franja en la que ocurrió todo.
El estado en el que encontraste cada acceso: puerta entornada o forzada, ventana abierta, persiana subida, cerradura intacta.
Un inventario de lo que falta, con el valor aproximado de cada cosa y, si los tienes, los números de serie o el IMEI.
El nombre y el teléfono de quien haya visto algo, incluidos los vecinos que oyeran ruidos o vieran a alguien en el portal.
Si te cruzaste con alguien, lo que recuerdes de su aspecto y la dirección en la que se marchó.

Un aviso práctico sobre el último punto: si hay testigos o puedes reconocer a la persona que entró, tu caso ya no se puede denunciar por internet y habrá que ir presencialmente. No es un problema, pero conviene saberlo antes de empezar un formulario que se va a rechazar.

Cómo poner la denuncia

Se puede presentar en cualquier comisaría de la Policía Nacional o puesto de la Guardia Civil, y en algunos casos por internet. Lleva tu documento de identidad, el inventario valorado y las fotografías, y pide copia de la denuncia antes de irte: es el documento que te va a pedir la aseguradora y el que necesitas para duplicar la documentación sustraída.

Los canales no admiten lo mismo y los plazos tampoco son evidentes —hay 72 horas para ratificar una denuncia telemática ante la Policía Nacional, y la Guardia Civil no acepta el robo en domicilio por vía electrónica—, así que lo hemos desglosado aparte en cómo denunciar un robo.

Avisar al seguro

Denunciar no avisa a tu compañía: son dos trámites independientes y el del seguro tiene su propio reloj. El artículo 16 de la Ley de Contrato de Seguro te da siete días desde que conoces el siniestro para comunicarlo, salvo que tu póliza amplíe el plazo, y ese cómputo empieza cuando descubres el robo, no cuando consigues firmar la denuncia.

Llama en cuanto tengas el número de referencia o la copia del parte, aunque el inventario esté incompleto. Y no repares ni tires nada antes de que lo valoren: la puerta forzada y la cerradura reventada son parte del siniestro, no escombros.

Los días siguientes

Cuando lo urgente está hecho quedan tres decisiones, y conviene tomarlas con el dato delante en lugar de con la sensación del primer día. La primera es cambiar la cerradura, obligatorio si se llevaron llaves y recomendable si no está claro por dónde entraron.

La segunda es revisar el acceso real, que casi nunca es el que uno vigilaba: si entraron por una ventana de planta baja, por el patio o por el garaje, reforzar la puerta principal no cambia nada. En nuestras medidas de seguridad para el hogar repasamos las barreras físicas por orden de eficacia.

La tercera es valorar la detección. Un robo consumado demuestra que las barreras físicas fallaron sin que nadie se enterara, y eso es precisamente lo que cambia con un sistema conectado: no impide la entrada, pero convierte una ausencia de dos días en un aviso de dos minutos.

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Preguntas frecuentes tras un robo en casa

No hasta que llegue la policía. Si al llegar te encuentras la puerta abierta o forzada, o una ventana rota, la instrucción oficial es la misma en los dos cuerpos: no entrar y no tocar ni mover nada, porque en el escenario suelen quedar indicios y muestras útiles para la investigación.

La comprobación de qué falta se hace después, y se puede completar más adelante con una ampliación de la denuncia. No hay ninguna prisa que compense destruir la única prueba disponible.

Es el impulso más natural y el que más perjudica el caso. Recoger los cajones, cerrar los armarios o fregar el suelo borra huellas y restos biológicos que son, muchas veces, lo único con lo que se puede trabajar, sobre todo cuando no hay daños visibles en la cerradura.

Si necesitas hacer algo con las manos mientras esperas, fotografía el estado de cada habitación desde la puerta, sin entrar a colocar nada.

Tu integridad física está por delante de cualquier objeto de la casa. No te interpongas, no intentes retenerla y no la sigas: sal de la vivienda, ponte a salvo y llama desde un lugar seguro al 091, al 062 o al 112.

Lo único útil que puedes hacer en ese momento es fijarte y recordar: complexión, altura, ropa, si iba acompañada y en qué dirección se fue. Esos datos valen mucho más que cualquier intento de intervenir.

Sí, y dentro de plazo. El artículo 16 de la Ley de Contrato de Seguro obliga a comunicar el siniestro a la compañía en los siete días siguientes a conocerlo, salvo que la póliza dé más margen, y ese plazo corre aunque todavía no sepas el alcance exacto.

Además del contenido sustraído, el seguro de hogar suele atender los daños causados al entrar —puerta forzada, cristal roto, cerradura reventada—, que a menudo cuestan más que lo robado.

El procedimiento es idéntico: no tocar nada, avisar y denunciar. Lo que cambia es que conviene ponerlo en conocimiento de la comunidad de vecinos el mismo día, porque en zonas comunes el acceso rara vez afecta a un solo propietario.

Penalmente tampoco es un hecho menor: los trasteros y garajes contiguos al edificio reciben el mismo tratamiento agravado que la vivienda.

Fuentes

No entrar, no tocar nada, avisar y pedir copia de la denuncia: consejos de prevención de robos en domicilios de la Guardia Civil. Conservación de indicios y aviso al 091: apartado Seguridad en la Vivienda del programa de Colectivos Ciudadanos de la Policía Nacional. Plazo de comunicación del siniestro: artículo 16 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro.

Esta página recoge las instrucciones publicadas por las fuerzas de seguridad y no ofrece indicaciones sobre defensa personal ni sobre cómo actuar frente a un intruso: ante cualquier situación en curso, la vía es el 091, el 062 o el 112. Contenido informativo; no sustituye al asesoramiento jurídico profesional.